Bioestimulantes de precisión: La estrategia microbiana que reprograma las defensas de la frutilla frente a la sequía

A través del artículo científico “Microbial consortia and their metabolic modulations as mechanisms of water deficit tolerance in strawberry plants” investigadores del Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF), junto a un equipo de investigadores multidisciplinario, analizaron en profundidad bioestimulantes que ayudan a las frutillas a resistir la falta de agua. 

El desarrollo de soluciones tecnológicas basadas en la naturaleza se ha consolidado como un pilar fundamental para asegurar la sostenibilidad agrícola en escenarios de escasez hídrica. En este ámbito, una investigación en la que participaron los investigadores CEAF Paula Pimentel y Pablo Cornejo, ha demostrado cómo el uso de consorcios microbianos específicos -diseñados mediante la combinación de hongos micorrícico arbusculares (HMA), bacterias y levaduras- funciona como un catalizador biológico capaz de reconfigurar el metabolismo de las plantas de frutilla para tolerar el estrés por falta de agua.

A diferencia de los enfoques genéricos, este estudio destaca la importancia de la especificidad de los consorcios microbianos. La investigación determinó que los beneficios de estos bioestimulantes dependen estrictamente de la selección precisa de las cepas utilizadas, demostrando que solo las combinaciones microbianas correctas logran maximizarlos mecanismos de defensa vegetal necesarios para mitigar los efectos negativos de la sequía.

Según el experto, Dr. Pablo Cornejo, “La frutilla es importante porque da trabajo a muchos núcleos familiares en nuestro país, especialmente pequeños productores que trabajan con poco acceso a tecnología y en superficies muchas veces acotadas” agregando que “además, aunque normalmente se reconoce su importancia como fruta fresca, se utiliza para elaborar diversos productos congelados, jugos y mermeladas. Por eso, genera ingresos y empleo desde el campo hasta la industria y el comercio, volviéndose una importante alternativa económica”.

Dr. Pablo Cornejo en la foto
Consorcio CS1: Máxima eficacia en biomasa y nutrición foliar

Durante los ensayos experimentales, las plantas de frutilla (Fragaria x ananassa) fueron sometidas a un régimen de déficit hídrico severo. Los resultados posicionaron a un consorcio integrado por HMA, bacterias y levaduras obtenidas desde ambientes extremos del desierto de Atacama y la Antártida, como la alternativa más efectiva.

  • Incremento del rendimiento físico: Las plantas tratadas con el consorcio CS1 lograron aumentar su peso seco aéreo en un 38,23% en comparación con aquellas plantas expuestas a la sequía sin ningún tipo de protección inoculante.
  • Optimización del estado nutricional: A pesar de las restricciones de riego, la interacción de estos microorganismos en la raíz potenció significativamente la absorción de macronutrientes esenciales, registrando alzas del 24,3% en Nitrógeno, 6,4% en Fósforo y 25,7% en Potasio, en comparación con el grupo de control estresado.

 

El investigador de CEAF explica que estos bioinoculantes “se están probando en condiciones reales de campo, en distintas variedades, suelos y zonas productivas. El avance hacia la innovación es un aspecto que igualmente involucra otros proyectos en los que participamos dentro de CEAF, por lo que el futuro cercano es auspicioso”.

Reprogramación metabólica y blindaje antioxidante

El aspecto más vanguardista del estudio radica en su análisis de biomoléculas clave (análisis metabolómico), el cual reveló cómo el consorcio CS1 induce una respuesta adaptativa profunda a nivel molecular. Al colonizar el sistema radical de forma óptima, estos microorganismos activaron vías metabólicas clave en la planta, tales como el metabolismo del ácido alfa-linolénico y la biosíntesis de flavonoides. Esta activación desencadenó la acumulación controlada de compuestos protectores altamente especializados. Entre ellos destacan el 12-sulfoxijasmonato -una fitohormona clave en la regulación del crecimiento bajo estrés- y la galocatequina-7-O-galato, un potente antioxidante encargado de neutralizar las especies reactivas de oxígeno que normalmente destruyen los tejidos vegetales durante las sequías prolongadas. Por el contrario, las plantas sin inocular o tratadas con consorcios no óptimos (como el CS2) fueron incapaces de coordinar esta respuesta química, sufriendo un deterioro metabólico severo.

“Es importante destacar que no basta con mezclar microorganismos beneficiosos, ya que hemos demostrado que algunas combinaciones funcionan y otras no. Por eso hablamos de bioestimulantes de precisión, seleccionados para cultivos y problemas específicos”, detalla el Dr. Cornejo, agregando que “estos productos no reemplazan el agua ni el buen manejo del riego, pero pueden ayudar a que las plantas enfrenten mejor la sequía, produciendo con menos agua disponible”.

Impacto estratégico para la agricultura nacional

El éxito de esta tecnología cobra especial relevancia ante el avance del cambio climático y la escasez hídrica que afecta a las principales zonas agrícolas del país. En el caso del cultivo de la frutilla, las validaciones realizadas en este estudio y otros previos han demostrado que el uso de estos consorcios microbianos específicos permite que las plantas mantengan su producción y mejoren significativamente su estado nutricional, logrando incluso un incremento del 81,2% en el número de frutos y un aumento del 80% en su tasa fotosintética bajo condiciones de sequía severa, que en su conjunto constituyeron la Tesis Doctoral del Dr. Urley Pérez de Agrosavia (Colombia).

Estos resultados abren una ventana hacia el acondicionamiento biológico de cultivos esenciales, transformando la resiliencia celular en una herramienta clave para fomentar el rendimiento y la calidad comercial en escenarios de alta restricción hídrica. 

El científico concluye que “todavía faltan cifras nacionales que indiquen cuánto dinero pierde el sector, y en especial este cultivo, por efecto de la sequía. Sin embargo, sabemos que la falta de agua reduce el crecimiento de las plantas y la cantidad, tamaño y calidad de los frutos. Esto significa menos producción, mayores costos y menores ingresos para los agricultores”.